Sí. La ley permite vender una vivienda aunque esté alquilada u ocupada. Lo que cambia es el tipo de comprador y el precio: un piso libre lo compra cualquier particular, mientras que uno ocupado interesa sobre todo a inversores que asumen la situación a cambio de un precio ajustado.
Si el piso tiene un inquilino con contrato, el contrato sigue vigente con el nuevo propietario y, salvo que se haya renunciado en el contrato, el inquilino tiene derecho de tanteo y retracto: hay que ofrecerle la compra antes que a nadie. Si se trata de un ocupante sin título, puedes esperar a recuperar la posesión o vender ya a un inversor especializado. Analizamos tu caso y te explicamos con números qué opción te conviene más.
Consulta también nuestra guía sobre cómo vender un piso con inquilino en Barcelona.
Sí. El contrato de alquiler continúa con el nuevo propietario, que pasa a cobrar la renta. Antes hay que respetar el derecho de tanteo y retracto del inquilino, salvo que lo haya renunciado en el contrato.
Sobre todo inversores y empresas especializadas que asumen la situación del ocupante a cambio de un precio ajustado.
Menos que el mismo piso libre: el descuento depende de la situación del ocupante, del tiempo estimado para recuperar la posesión y de la zona. Te damos una valoración realista y gratuita.
Depende de cada caso. Esperar puede suponer meses de procedimiento y costes, pero permite vender a precio de mercado. Te ayudamos a comparar ambas opciones con números.
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